Queridos lectores y amantes del arte de la mesa, bienvenidos al universo de la mesa a la inglesa, una práctica que va mucho más allá de colocar la vajilla y los cubiertos. Este ritual, rico en historia y tradiciones, es el reflejo de una cultura en la que la comida es mucho más que una necesidad: es una ceremonia, un momento para compartir y convivir. La mesa a la inglesa, con su elegancia y sofisticación, es un auténtico lienzo sobre el que se pinta la armonía de colores, texturas y formas.
En este artículo le invitamos a explorar las sutilezas de este arte y a descubrir cómo cada elemento encaja con los demás para crear un ambiente acogedor y refinado. Tanto si prepara una cena formal como una comida informal entre amigos, los principios del montaje a la inglesa aportarán un toque de elegancia y profesionalidad a su mesa.
Abordaremos los matices de la elección del mantel, la acertada selección de la vajilla, la meticulosa colocación de los cubiertos y las copas, sin olvidar los toques decorativos que realzan el conjunto. Esta guía está pensada para acompañarle paso a paso en la creación de una mesa que no dejará de impresionar a sus invitados. Así que saque su mantel más bonito, pula los cubiertos y acompáñenos en este viaje al corazón de la elegancia inglesa.
Los fundamentos de la mesa a la inglesa
Poner la mesa a la inglesa es un arte que se ha refinado a lo largo de los siglos y que refleja la importancia de la presentación en la cultura británica. Este método se distingue por su rigor y su atención al detalle, ya que cada elemento desempeña un papel clave en la creación de una experiencia culinaria armoniosa.

El mantel y los manteles individuales
Todo montaje de mesa a la inglesa empieza por la elección del mantel. Debe estar impecable, preferiblemente de lino o algodón de alta calidad, que refleje la luz y aporte una textura suave al tacto. Su color puede variar según la ocasión: tonos blancos o crema para las cenas formales, o colores más atrevidos para ocasiones más informales.
El uso de manteles individuales es una cuestión de gusto personal. Pueden utilizarse para proteger el mantel o para añadir una capa extra de color y textura. Cuando se usan, deben complementar el estilo general de la mesa sin recargar visualmente el espacio. Un mantel individual bien elegido enmarca el plato, realza su presencia e invita a los comensales a sentarse.
La vajilla
La elección de la vajilla es fundamental en una mesa a la inglesa. Las piezas deben tener el tamaño y el estilo adecuados, en consonancia con la ocasión y el tipo de comida que se sirve. La porcelana fina, con sus delicados motivos y su acabado brillante, suele ser la preferida para los eventos formales. Para las reuniones más informales, una cerámica de buena calidad con colores y motivos más atrevidos puede aportar un toque de calidez y cercanía.
Cada cubierto debe contar con un plato para el plato principal, un platito de pan colocado arriba a la izquierda del plato principal y platos más pequeños para los entrantes o los postres. La disposición debe ser simétrica, prestando especial atención a la alineación de los platos con respecto a los cubiertos y las copas. Esta simetría crea una sensación de orden y equilibrio que invita a los comensales a sentarse en un entorno tranquilizador y armonioso.
En resumen, poner una mesa a la inglesa es un delicado equilibrio entre tradición y personalización. Respetando estos fundamentos, no solo creará una mesa funcional, sino también una obra de arte que despierta los sentidos y enriquece la experiencia de la comida. No se pierda lo que sigue para descubrir cómo colocar los cubiertos y las copas y perfeccionar su mesa a la inglesa.
La colocación de los cubiertos
La colocación de los cubiertos es un elemento fundamental que demuestra el respeto por las convenciones y la atención prestada a la comodidad de los invitados. En la mesa a la inglesa, cada cubierto tiene su lugar y su función, lo que refleja una organización metódica y un sentido estético muy desarrollado.
Los cubiertos básicos
Los cubiertos se colocan alrededor del plato en un orden preciso. A la izquierda se ponen los tenedores (primero el de ensalada o entrante, seguido del tenedor del plato principal), mientras que a la derecha se disponen los cuchillos (el de entrante y después el del plato principal) con el filo orientado hacia el plato, en señal de respeto y de ausencia de agresividad. La cuchara sopera o la cucharilla de postre se coloca a la derecha del cuchillo. Esta disposición no es arbitraria: sigue el orden en el que se utilizarán los cubiertos, lo que simplifica la experiencia del comensal.
El orden de uso
El orden de uso de los cubiertos es esencial en la mesa a la inglesa. Los cubiertos más alejados del plato son los del primer plato que se sirve, normalmente el entrante. A medida que avanza la comida, los comensales se van acercando al plato y utilizan los cubiertos previstos para el plato principal y, después, para el postre. Esta organización no solo facilita el servicio, sino que también evita cualquier confusión y ofrece una experiencia fluida y agradable.
La colocación de las copas
En la tradición inglesa, la colocación de las copas es tan significativa como la de los cubiertos. Cada copa tiene su función y su lugar, y contribuye a la elegancia y la simetría de la mesa.
Variedad de copas
Arriba a la derecha de cada plato, las copas se disponen en triángulo o en diagonal. La copa de agua, la más grande, se coloca en primer lugar, justo encima de los cuchillos. Justo al lado, ligeramente más atrás, se sitúa la copa de vino tinto y, a continuación, a menudo ligeramente más adelante, la copa de vino blanco. Esta disposición permite a los invitados alcanzar su copa con facilidad sin romper la armonía visual de la mesa.

Las copas se eligen en función del menú y del tipo de vino que se sirve. Por ejemplo, una copa Burdeos para los tintos con cuerpo, una copa Borgoña para los vinos más delicados y copas más estrechas para los blancos. Esta atención al detalle no solo demuestra conocimiento de las convenciones, sino también respeto por los matices de la cata de vinos.
La colocación y la elección de las copas no son solo funcionales: también contribuyen a la estética de la mesa. La transparencia del cristal, la finura del vidrio y el brillo de la luz que se refleja en ellas aportan un toque de sofisticación y belleza, y crean un ambiente a la vez elegante y acogedor.
Respetar estas convenciones al poner la mesa a la inglesa no es una obligación, sino más bien una expresión del arte de vivir y del placer de recibir. Cada elemento, cada posición de un cubierto o de una copa, es una invitación a saborear el momento presente en un entorno armonioso y refinado.
Los accesorios de mesa
Los accesorios de mesa desempeñan un papel primordial en la mesa a la inglesa. No solo son funcionales, sino que también contribuyen al ambiente y al estilo de la mesa. Su elección y disposición reflejan una atención meticulosa al detalle y un agudo sentido estético.
Las servilletas
Las servilletas son un elemento imprescindible. Deben ser de tela, preferiblemente de lino o algodón, y armonizar con el tema de la mesa. Doblar servilletas es un arte en sí mismo, y hay muchas formas de presentarlas: enrolladas, en abanico o con pliegues más elaborados, colocadas sobre el plato o junto a los cubiertos. La elección del pliegue depende de la ocasión: uno sencillo para una cena informal o uno más sofisticado para una ocasión formal.
La decoración
La decoración de la mesa es esencial para crear un ambiente acogedor. Los centros de mesa, como los arreglos florales, deben elegirse con cuidado para no tapar la vista ni entorpecer la conversación. Deben ser bajos y elegantes, y aportar un toque de color y vida a la mesa sin convertirse en protagonistas. También pueden utilizarse portavelas o candelabros para añadir una luz suave y crear un ambiente íntimo. No obstante, conviene asegurarse de que las velas no desprendan un perfume que pueda interferir con los aromas de los platos.
Consejos y trucos
Poner una mesa a la inglesa es un equilibrio entre el respeto por la tradición y la expresión personal. He aquí algunos consejos y trucos para que su mesa sea todo un éxito:

Respetar el espacio personal
Es importante asegurarse de que cada invitado disponga de espacio suficiente para comer con comodidad. Esto significa dejar una separación suficiente entre cubiertos y platos, así como entre las sillas. Esta atención a la comodidad de los invitados demuestra una hospitalidad meditada y esmerada.
Adaptar la mesa al menú
La mesa debe adaptarse al menú previsto. Por ejemplo, si se sirve un plato de pescado, no olvide incluir los cubiertos adecuados. Del mismo modo, si están previstos distintos vinos, asegúrese de contar con las copas correspondientes. Esto demuestra atención al detalle y una preparación cuidada, y garantiza que los invitados tengan todo lo necesario para disfrutar plenamente de cada plato.











