En las Islas Turcas y Caicos, la Turks Villa se adapta al ritmo pausado de la vida isleña. Cada detalle se ha pensado para crear un lugar refinado y sinceramente acogedor a la vez, una casa que invita a bajar el ritmo y a quedarse.
Firmado por Karen Kayne Design, el proyecto se concibió para una vida multigeneracional, situando la experiencia compartida en el corazón de la casa. El espacio exterior se convierte así en su verdadero centro de gravedad.

El lounge exterior, corazón de la villa
El salón exterior se impone como el centro de la casa. Se ha amueblado con la colección Milos, cuyas proporciones generosas y serena materialidad invitan al confort y a la convivencia.
Esta colección, firmada por Jean-Marie Massaud, traduce a la perfección el espíritu del lugar: una elegancia relajada, pensada para vivirse a lo largo del tiempo.
Las mesas Gatsby, un ritmo arquitectónico
Las mesas de la colección Gatsby, diseñadas por Ramón Esteve, completan la escena. Introducen un ritmo refinado, casi arquitectónico, que organiza el espacio sin perder ligereza visual.
El resultado es una composición equilibrada, en la que el diseño acompaña la manera de habitar el lugar: abierta, relajada y hecha para disfrutarse sin prisa.
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Una casa pensada para compartir
Al reunir a varias generaciones en torno a un mismo espacio de vida exterior, la Turks Villa convierte el mobiliario en un vínculo. El Milos y las mesas Gatsby dibujan un escenario donde uno se reencuentra, se acomoda y se queda.
El arte de vivir isleño
Aquí todo celebra el ritmo tranquilo de las islas. El mobiliario Vondom, por la suavidad de sus formas y su robustez, acompaña este arte de vivir en el que el lujo se mide por la calidad de los momentos más que por la ostentación. Una villa concebida como una invitación a la calma.











