El ambiente de Breakaway House lo definen el agua, la luz y el silencio. Este refugio residencial se concibió para ralentizar el ritmo del día a día y aportar una serenidad profunda a la vida al aire libre. El proyecto se define por una pureza formal, una claridad espacial y un diálogo constante entre el interior y su entorno.

Ideado por Tez Arquitectura, con interiores y elementos a medida firmados por Inhabit Architects, el proyecto se despliega como una secuencia de espacios pensados para la pausa, el movimiento y la regeneración. Alrededor de la piscina, la presencia suave y escultural de la colección Milos de Jean-Marie Massaud compone un paisaje de confort inspirado en las formas que han modelado el viento y el mar.
En las zonas lounge, Tulum de Eugeni Quitllet introduce un equilibrio refinado entre la teca natural y la tecnología contemporánea, y aporta estructura, calidez y una discreta sofisticación al conjunto.

Juntas, estas colecciones componen un exterior a la vez amplio e íntimo: un lugar donde la arquitectura se abre al cielo, donde los materiales suavizan la experiencia del espacio y donde cada pieza contribuye a una forma de vivir más serena.











